En último taller del MBA escuché un fragmento de un poema de Baudelaire que me llamó poderosamente la atención... “- Siempre estar ebrio. Eso es todo: es el asunto. Quieres que el Tiempo deje de romper tus hombros, humillándote, así es que embriágate – militantemente.
- ¿Cómo? usa vino, poesía, o la virtud, usa tu imaginación. Sólo embriágate.
- Y si ocasionalmente, en las escalas de un palacio, una grasienta zanja en el desierto de soledad de tu habitación, te encuentra, tu borrachera disminuye o se va, pregúntale al viento, a la ola, la estrella, el pájaro, el reloj, todo lo que gira, lo que canta, lo que habla, y pregúntale al tiempo; y el viento, la ola, la estrella, el pájaro, el reloj contestarán: “¡Es hora de emborracharse! En vez de ser el esclavo martirizado del Tiempo, ¡emborráchate perpetuamente! Usa vino, poesía, o la virtud, usa tu imaginación.” La Spleen de Paris. Poema XXXIII.
Esas palabras me calaron hondo porque siento que cada minuto que pasa me estoy emborrachando de proyectos e ilusiones... Me estoy emborrachando de amor.... ¿y tú?
2 comentarios:
Emborracharse es un acto de descontrol y control a la vez.. es una suma de desequilibrios que se ponen en escena.....y sin duda el mejor elemento para darle cuerda al vaiven es el amor...Hoy sin duda estoy ansioso...y esperanzado de embriagarme con este amor que crece al pasado de los segundos...
el viaje es parte de un proceso...no es una búsqueda de respuestas ni soluciones...y ahí esta su valor..
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